Crematorios (I)

Soy de la época cuando a los muertos se les cortaban los tacos de los zapatos; se decía que era "para que el alma no haga ruido y no espante". Luego los envasaban en una metálica, revestida en madera (llamada ataúd) y al cementerio. A cualquiera de los dos que existían en la ciudad; al de los ricos (Cementerio del Oeste) o al más humilde, el del Norte. Todos en mausoleos o nichos. Al tiempo se requería efectuar un service, pues el ataúd comenzaba a tener pérdidas de líquidos. Se hacía necesario efectuar un desagote, tarea bastante ingrata para los deudos del muerto. Con el tiempo aparecieron los cementerios denominados Jardín. Allí directamente iban como hasta la fecha sin la famosa metálica y el ataúd directamente a tierra. Mucho más higiénico, por supuesto. Pasaron muchos años para cambiar esa mentalidad. Hoy la inmensa mayoría de la sociedad usa este tipo de cementerios, casi todos privados. Los propietarios concesionan un terrenito de más o menos 2,50 metros de largo por uno de ancho, que hay que renovar cada tantos años. Además hay que pagar una cuota mensual que aumenta permanentemente, sin respetar los valores de inflación del Indec. Estos terrenos son para cuatro ataúdes. Cada vez que son usados, cuando llega un nuevo huésped, se debe estar al día en el pago de las cuotas de ese mantenimiento y pagar por aparte un valor importante para la excavación. Hoy se renueva la posibilidad de que contemos con un lugar adecuado para la cremación. Vale decir que se gasta una vez y listo. Ya se intentó construir un crematorio sin éxito. Los vecinos argumentaban problemas sanitarios. O como el reciente caso de las ondas electromagnéticas, según algunos dañinas para la salud. Pero por añadidura, casi todos los tucumanos, sacamos los residuos a cualquier hora, ensuciamos las calles con cualquier desperdicio, hay recolectores privados que retiran la basura de los domicilios y las arrojan en las esquinas. Amén a que los cientos de perros vagabundos que deambulan por la ciudad, se encargan de desparramar las bolsas de residuos en las veredas. Ahí la suciedad es permanente. No hay contaminación, nadie dice nada. Señores legisladores: urge concretar esta necesidad de contar con un crematorio, por supuesto guardando todas las normas de higiene y seguridad establecidas para este tipo de actividad. Ya es normal en las ciudades más o menos adelantadas. Una paradoja: es bueno ir al cementerio, lo malo es quedarse.

Hugo César Navarro

hucena@arnet.com.ar


Crematorios (II)

Estoy a favor de una ley de hornos crematorios, gestiones que están a cargo del defensor del Pueblo, Hugo Cabral. Estamos en el siglo XXI y todavía se está actuando con procedimientos primitivos. La persona que exprese mediante un escrito ante funcionario público o escribano, su decisión de que a su muerte sus restos sean incinerados (como ya lo hice) ejerce un derecho propio que debe ser atendido, o, contrariamente si no lo ha hecho por esa vía, que sean sus familiares los que tomen la decisión al respecto. Se objetará que ese método será contaminante. Pregunto: ¿No son contaminantes los cementerios que ya existen, con tumbas destruidas, monumentos abandonados, osarios comunes? ¿Y qué decir por ejemplo, el de Famaillá, ubicado a metros de la plaza principal? Además, toda cremación será consecuencia de un acto volitivo. Por último, de entrar en vigencia la ley que será tratada en el recinto parlamentario, ella debe contemplar, en forma obligatoria, que todas las obras sociales y empresas funerarias deban tener planes al respecto, cobrando a quienes adhieran un plus que no debe ser oneroso y de cumplimiento inmediato, sin carencia alguna.

Ramón Humberto Acosta

neneacosta2010@hotmail.com


UN 7 DE DICIEMBRE

Entre tantas y tan variadas noticias que nos abruman, creo que nadie se acuerda de lo que pasó un 7 de diciembre de 1941. En aquella oportunidad aviones japoneses atacaron Pearl Harbour, lo que significó la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra mundial. El que atacó convencido de su poderío finalmente fue derrotado. Si para algo se estudia la Historia es para sacar conclusiones. Pero a veces la ceguera producto de la soberbia hace ignorar la posibilidad de una derrota. Hitler en Rusia tropezó con la misma piedra con la que un siglo y medio antes tropezara Napoléon. Los humanos a veces somos incorregibles. Y quizás sigamos viendo atacantes llenos de ilusión bélica morder el polvo de la derrota. Quien quiera oír que oiga.

Melitón Saldaño

melitonsal@gmail.com


Deuda con los discapacitados

A propósito del Editorial del 05/12 sobre la deuda con los discapacitados, como mamá de una adolescente, quisiera agregar una perlita más de la incoherencia de nuestro sistema. La Nación manda pagar por hijo discapacitado un salario familiar de $ 1.200, pero en nuestra provincia no se adhieren al aumento desde hace más de un año, por lo cual me pagan $ 880. Sumado a esto, la obra social a la que pertenezco me debe desde octubre del año pasado el reintegro por los servicios que yo sí debo pagar mes a mes, que brindan a mi hija diariamente para continuar con su educación digna. ¿A quién debo recurrir? Al Inadi? Hablamos de integración, ¿y qué es lo que hace el Gobierno en estos casos? Tampoco mandaron este año la ayuda escolar correspondiente. Espero que algún dirigente y/o legislador pueda hacer algo. Trabajo en un colegio privado y la obra social es Osplad.

Norma Liliana Valenzuela

lila_valenzuela@hotmail.com


La experiencia del endurista

Quisiera por este medio agradecer a todas aquellas personas que han colaborado en mi búsqueda el 3 de diciembre en los cerros tucumanos; a Defensa Civil; Grupo Cero; Policía de Tafí del Valle; Bomberos de Tafí del Valle; al intendente, Jorge Yapura Astorga; al intendente de Concepción, Osvaldo Morelli; a mi familia por los momentos vividos, y en especial a todos mis amigos enduristas, que también pasaron momentos de angustia, pensando que había pasado lo peor. Para aquellos que comentan que sería mejor internarme en un geriátrico, sepan que en Tucumán somos un grupo grande de personas mayores que disfrutamos de esta pasión de las motos y el enduro, preservando la ecología y respetando el cerro, que preferimos hacer eso antes de convertirnos en viejos sin aspiraciones a futuro; somos sanos, no tomamos, no fumamos, hacemos ejercicio regularmente y fundamentalmente nuestra familia nos apoya; inclusive compartimos con nuestros hijos esta aventura. En mi caso el lugar donde me perdí es parte de mi trabajo como médico veterinario; controlar la fauna de una reserva natural donde habitan 3.000 guanacos silvestres, por lo que la subida al cerro es una situación rutinaria; creo que nada más jugaron en contra las adversidades climáticas del día. Jóvenes, no nos castiguen a nosotros los mayores, diciendo que nos vayamos a un geriátrico; por otro lado sería importante pensar en soluciones, ya que usar un helicóptero para realizar salvatajes aéreos es imposible, ya que el mismo tiene un techo de vuelo y no llegaría nunca a los 4.500 metros; pero sí creo constructivo que en salidas futuras realicemos, en conjunto con las autoridades locales, un registro de las personas que salgan a hacer esta actividad, con nombre, domicilio, edad, lugar al cual se dirigen, etcétera. Creo que sería bueno construir entre todos; es la primera vez en los 25 años que hago enduro que me pasa algo así; pero bueno, no quiero polemizar, sino simplemente colaborar y compartir esta experiencia en la que he aprendido a actuar con serenidad, recurriendo a lo poco que tenía. A esa altura el agua de deshielo ya no existe, por lo tanto hay que cuidar de no deshidratarse; la laguna de Los amaicheños quedaba a dos horas en moto; los GPS habían quedado en las otras motos; por lo tanto lo considero una situación que se dio en un minuto. Pero bueno, reitero las gracias a todos mis amigos, y a todas aquellas personas que sin conocerme extendieron una mano solidaria.

Ricardo Alejandro Gunn

vetrichardgunn@hotmail.com


Corte de ruta por falta de agua

Eso de que en cada rincón de la provincia está el Estado atendiendo sus problemas, es un cuento chino. Hace dos días que los pobladores de Timbó Viejo y Nuevo, El Matal, Salina del Timbó, Las Mesadas, etcétera, todas poblaciones vinculadas por la ruta provincial 305, están bloqueados e impedidos de circular por esa vía de comunicación, por un corte realizado por vecinos de La Granja (comuna rural de Los Nogales), que protestan por la falta de agua y de una ambulancia. Más allá de nuestro fastidio por no poder acceder a nuestras explotaciones y nuestras tareas, me solidarizo con estos pobladores, a quienes les prometieron que el tema del agua se resolvía en 15 días, y hasta ahora no pueden contar con el servicio de agua potabilizada cuando es básico acceder mínimamente al esencial elemento de la vida como es el agua para uso humano. ¿Nadie tomó en cuenta de la protesta de 20 días atrás? ¿Nadie con sensibilidad y seriedad se ocupa de esta gente? ¿Comprovincianos a los que quizás les hayan otorgado su voto en las últimas elecciones? Los dirigentes irán a la cabeza a de los pueblos, o los pueblos irán con la cabeza de los dirigentes, decía un grande de la política argentina, el general Juan Perón. A ver si estos funcionarios de medio rango se ocupan de resolver los problemas de la gente, que reclama las mínimas condiciones de vida digna. De lo contrario el pueblo ira por sus cabezas.

Julio Figueroa

Ruta Provincial 05, Km 26

El Matal-El Timbó-Tucumán


El conflicto de la ESEA

 Fui docente de la ESEA durante 7 años. Renuncié por incompatibilidad horaria frente a otro trabajo que ofrecía mas ventajas en un momento en que no se podía optar por el trabajo "más agradable" (corría el 2001). Aclaro esto para que nadie venga a decirme que hablo sin conocer. Conozco la Escuela. Amé a esa Escuela. Amé a esos jóvenes que más de una vez se quedaban sin comer para poder comprar una cuerda para su violín o las cintas de sus zapatillas de punta. Amo aún más a esos mismos jóvenes que hoy defienden con coraje su escuela, su titulación y su futuro. ¡Bien por ellos! ¡Y bien por los padres que supieron comprenderlos y apoyarlos! Pero no entiendo algo de todo esto: ¿Qué pasa con los docentes que no los veo aparecer? ¿Qué pasa que no hay un pronunciamiento? ¿No les importa este tema? ¿No les preocupa? ¿No les mueve a nada? ¿Duermen? No quiero herir ni ofender a nadie... no busco conflicto. Sólo pregunto porque realmente no entiendo. ¿Alguien podría explicarme?

Cristina Hynes O'Connor

chrisshynes@gmail.com